¿Qué es el benchmarking?

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El benchmarking es comparar los resultados de una empresa o una marca con un punto de referencia, como un competidor o su categoría, para medir la brecha.

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Definición

Benchmarking

El benchmarking es el proceso de comparar los resultados o las prácticas de una empresa con un punto de referencia externo o interno, para medir la distancia que los separa y aprender cómo acortarla. Ese punto de referencia, el benchmark, puede ser un competidor directo, otra área de la misma empresa o la organización que mejor hace una tarea en cualquier industria. En una marca de consumo masivo, la comparación más útil suele ser contra su propia categoría: dice si un crecimiento o un precio es bueno de verdad o solo lo parece.

¿Para qué sirve el benchmarking y cuál es su objetivo?

El benchmarking sirve para darle contexto a una cifra, y ese es su objetivo principal: un resultado propio solo se puede calificar de bueno o malo cuando se pone al lado de una referencia comparable, y la diferencia entre ambos muestra dónde está el espacio para mejorar. Crecer 4% suena bien hasta que se sabe que la categoría creció 9%.

El método nació en Xerox. A fines de 1979 la empresa perdía participación en fotocopiadoras frente a competidores japoneses más baratos y de buena calidad, y empezó a medirse contra ellos para entender cómo lo lograban. En 1981 lo adoptó como práctica de toda la compañía, y ese año Robert Camp lo llevó a su área de logística. Camp escribió después uno de los libros de referencia sobre el tema y lo definió como el proceso continuo de medir productos, servicios y prácticas contra la competencia o contra las empresas líderes.

Dentro de una empresa, un benchmark se usa para cosas concretas:

  • Fijar metas realistas: el objetivo de crecimiento se ancla en lo que hace el mercado o el mejor competidor, no en el presupuesto del año anterior más un porcentaje.
  • Encontrar la brecha más grande: si la marca está bajo su referencia en frecuencia pero no en precio, la prioridad está en que la vuelvan a comprar, no en bajar el precio.
  • Aprender prácticas: no solo cuánto rinde el otro, sino cómo lo hace.

¿Cuáles son los tipos de benchmarking?

Los tipos de benchmarking se distinguen por contra quién se compara la empresa, y la clasificación de Robert Camp reconoce cuatro: interno, competitivo, funcional y genérico.

Algunos autores agregan un tipo estratégico, que compara modelos de negocio completos, y uno colaborativo, en que varias empresas comparten datos de forma ordenada, muchas veces a través de un gremio o de un tercero que los agrega. Los cuatro de Camp son estos:

  • Interno: compara áreas, plantas, regiones o marcas de la misma empresa. Es el más fácil de hacer porque los datos están en casa; en consumo masivo aparece cuando un fabricante compara cómo rinde la misma marca en distintas zonas o formatos.
  • Competitivo: compara a la empresa con sus competidores directos de la misma industria. Es el que más le interesa a una marca de consumo masivo y el más difícil de alimentar, porque ningún competidor entrega sus números: se trabaja con información pública o con fuentes de terceros, como los paneles de hogares.
  • Funcional: compara una función, como la logística o la atención de reclamos, con empresas de otras industrias que la hacen bien. Un fabricante de galletas puede aprender más de cómo despacha una empresa de courier que de otro fabricante de galletas.
  • Genérico: compara un proceso puro, como la facturación o el despacho, con quien mejor lo haga en cualquier rubro, sin importar a qué se dedica.

¿Cuáles son las etapas del benchmarking?

Las etapas del benchmarking se pueden agrupar en cuatro: planificar qué se compara y contra quién, medir la brecha, explicarla y convertirla en una meta, y actuar y volver a medir.

El modelo original de Camp tiene diez pasos, y él decía que los tres primeros pesan más que el resto: decidir qué comparar, elegir contra quién y buscar todas las fuentes de datos disponibles. En una marca de consumo masivo, las cuatro etapas se ven así:

  • Planificar: elegir un KPI concreto, como la penetración de la marca en los hogares de un grupo socioeconómico, y no "cómo nos va". Después, la referencia: el total de la categoría, el líder o las marcas de tamaño parecido, que responden preguntas distintas.
  • Medir la brecha: con datos comparables, es decir, la misma fuente, el mismo canal, el mismo período y la misma definición del indicador para la marca y para su referencia. La brecha se expresa en puntos o como un índice donde 100 es igual a la referencia.
  • Explicar la brecha y fijar la meta: qué precio, formato, tipo de comprador o práctica la produce, y cuánto de ella se quiere cerrar en el próximo período.
  • Actuar y volver a medir: la acción se ejecuta y la brecha se sigue en el tiempo, porque una brecha que no se vuelve a medir no dice si la acción funcionó.

¿Cómo se hace un benchmarking en consumo masivo?

En consumo masivo, el benchmarking más útil compara cada indicador de la marca con el mismo indicador de su categoría, en el mismo canal y el mismo período, y lo expresa como índice: 100 significa que la marca está igual que su referencia, sobre 100 está por encima y bajo 100, por debajo.

La comparación contra la categoría cambia la lectura de casi cualquier resultado. En un análisis de switching publicado por Kobai, una marca líder de limpieza del hogar bajó su gasto 20,6% de un año al siguiente en el canal supermercado. Mirada sola, es una mala noticia. Contra su categoría, que cayó más, su participación subió de 27,9% a 32,0%.

Ese caso muestra algo que sirve en cualquier reunión: el índice de crecimiento contra la categoría y la participación son la misma lectura. Un índice de 95 significa que la participación quedó en el 95% de la que era; uno de 115, que la participación subió 15%. Discutir si la marca creció poco o si perdió share es discutir el mismo número.

Las comparaciones más usadas contra la categoría son estas:

  • Crecimiento: la variación de ventas de la marca contra la de la categoría. Si la marca crece menos que el mercado, pierde share de mercado aunque venda más pesos.
  • Precio: el precio promedio que pagan los compradores de la marca, por kilo o por litro, dividido por el de la categoría y multiplicado por 100. Es el índice de precio, y dice si la marca se vende como premium o como económica.
  • Perfil del comprador: qué parte de los compradores de la marca es de cada grupo socioeconómico, zona o generación, contra la misma proporción en la categoría. Un índice sobre 100 dice que la marca está sobrerrepresentada en ese segmento.
  • Promoción: la intensidad promocional de la marca contra la de la categoría, para saber si depende de la oferta más que sus pares.
  • Frecuencia y lealtad: la frecuencia de compra y la parte del gasto que se lleva la marca, comparadas con lo esperable para su tamaño. Como muestra el artículo de Kobai sobre double jeopardy, una marca chica tiene menos compradores y además la compran menos veces, así que al lado del líder casi siempre sale mal parada.

¿Qué diferencia hay entre benchmark y benchmarking?

El benchmark es el punto de referencia, el número o la práctica contra la que una empresa se compara; el benchmarking es el proceso completo de elegir esa referencia, medir la distancia y actuar para acortarla.

La palabra benchmark tiene otros usos que aparecen en la misma búsqueda: en tecnología es una prueba estándar de rendimiento de un computador o de un teléfono, y en finanzas es el índice contra el que se compara la rentabilidad de un fondo.

Tres confusiones frecuentes sobre qué es el benchmarking:

  • No es copiar. Camp insistía en implementar la buena práctica y después mejorarla; una copia, además, llega tarde a donde el otro ya estaba.
  • No es espionaje. Se trabaja con información pública o con datos de terceros, nunca con información obtenida de forma indebida.
  • No es un ranking. Saber que la marca está tercera no dice qué hacer. La brecha con una referencia comparable, sí.

¿Qué errores se cometen en el benchmarking competitivo?

El error más común al compararse con la competencia es poner lado a lado cosas que no son equivalentes, lo que inventa brechas que no existen o esconde las que sí. Estos son los más frecuentes:

  • Mezclar fuentes, canales o períodos: las ventas propias de todos los canales no se pueden comparar con un dato de la competencia que solo mide supermercados.
  • Definir la categoría a conveniencia: la misma marca puede estar sobre su referencia contra "detergente líquido" y bajo ella contra "detergentes", que incluye el en polvo. El perímetro de la categoría se fija antes de medir y no se cambia entre un período y otro.
  • Comparar indicadores que no son iguales: la frecuencia de compra de una categoría suele ser mayor que la de sus marcas, porque cuenta las compras de todas. La referencia justa para una marca es el promedio de las marcas o las de tamaño parecido.
  • Leer el precio promedio sin mirar el mix: si la marca vende más formatos chicos, su precio por litro sale más alto aunque formato por formato cueste lo mismo que la competencia. El índice de precio se lee también por formato o por SKU.
  • Leer índices sobre bases chicas: en un segmento donde la categoría tiene 2% de penetración, una marca con 3% tiene índice 150. Ahí el índice exagera y se lee junto a la brecha en puntos.
  • Compararse solo con el líder: el líder suele tener más compradores y más frecuencia por su tamaño, y copiar sus números sin su distribución lleva a metas imposibles.
  • Intercambiar datos sensibles con competidores: la Fiscalía Nacional Económica (FNE) advierte que compartir información no agregada sobre precios o cantidades actuales o futuras puede afectar la libre competencia. Qué datos de la competencia sí se pueden usar se explica en inteligencia de mercado.
Cómo se calcula

La fórmula

Índice = (indicador de la marca ÷ indicador de referencia) × 100. Brecha = indicador de la marca − indicador de referencia. Índice de crecimiento = (1 + variación de la marca) ÷ (1 + variación de la categoría) × 100. Un índice de 100 o una brecha de cero significan que la marca está igual que su referencia.

Ejemplo ilustrativo: los hogares gastaron $1.040 millones en una marca de detergente líquido en el canal supermercado este año, 4% más que el anterior. Parece una buena noticia hasta que se compara con su categoría, que creció 9%: el índice de crecimiento es 95 (1,04 ÷ 1,09 × 100), y por eso la participación de la marca bajó de 20% a 19,1%, que es el 95% de lo que tenía. El precio promedio que pagan sus compradores es $3.250 por litro, contra $2.900 en la categoría: índice de precio 112. Y el 38% de sus compradores es del grupo socioeconómico C3, contra el 30% de los compradores de la categoría: índice 127. La lectura del benchmark: una marca más cara que su categoría, concentrada en el C3 y que creció menos que el mercado. La pregunta siguiente es si el precio explica la brecha de crecimiento, o si es el mix de formatos el que infla el precio por litro.

Cómo lo mide Kobai

Medido con boletas reales

Kobai mide la marca y su categoría con la misma fuente: la compra real de los mismos hogares, leída de la boleta producto por producto en el canal supermercado, así que las dos cifras del benchmark salen del mismo período y con la misma definición. En el Shopper Panel, la penetración, la frecuencia, el gasto y el precio pagado de la marca y de su categoría se abren por generación, grupo socioeconómico y zona. El análisis de switching agrega un índice por competidor, donde 100 es lo que ese competidor debería quitarle a la marca por su tamaño. Lo que no deja boleta, como buena parte de la feria, queda fuera.

Más sobre qué se mide con boletas de compra.

Ver el Shopper Panel

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta

¿Qué significa benchmarking en español?

No tiene una traducción única: en español se usa la palabra en inglés o se traduce como evaluación comparativa o análisis comparativo. Viene de benchmark, que significa punto de referencia, una marca fija contra la que se mide todo lo demás. En las empresas designa el proceso de compararse con una referencia, medir la distancia y aprender de quien lo hace mejor.

¿Cuál es la diferencia entre benchmarking y análisis de la competencia?

El análisis de la competencia describe lo que hacen los rivales, como sus precios o sus lanzamientos. El benchmarking va un paso más allá, porque elige una referencia comparable, mide la brecha en indicadores concretos y la convierte en metas. Además puede mirar fuera de la competencia, dentro de la propia empresa o en otras industrias. El análisis de la competencia suele ser uno de sus insumos.

¿Es legal hacer benchmarking competitivo en Chile?

Sí, siempre que se haga con información pública o con estudios de terceros que agreguen la información de varias empresas. El riesgo aparece cuando competidores intercambian directamente precios o cantidades actuales o futuras: la Fiscalía Nacional Económica advierte que eso puede facilitar la coordinación entre ellos. Su guía para asociaciones gremiales recomienda usar datos históricos y agregados, recogidos por un tercero independiente. Xerox hacía algo parecido en sus primeros estudios con competidores directos: los datos pasaban por terceros y llegaban enmascarados.

¿Qué datos públicos sirven como benchmark en Chile?

El INE publica cada mes el Índice de Ventas de Supermercados (ISUP), que estima la evolución de las ventas de los supermercados con tres o más cajas instaladas, a nivel nacional y por región. Sirve para comparar el crecimiento propio con el del canal completo, pero no baja a categorías ni a marcas. Para comparar una marca con su categoría hacen falta datos de un panel de hogares o de ventas por producto.

¿Cada cuánto conviene medirse contra la categoría?

Camp definió la comparación con referentes como un proceso continuo, no como un estudio que se hace una vez. En una marca de consumo masivo, lo razonable es seguir los índices contra la categoría con la misma periodicidad con que se revisan las ventas, mensual o trimestral, y hacer un análisis más profundo, que incluya prácticas y procesos, cuando se arma el plan anual o aparece una brecha que nadie sabe explicar.

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