¿Qué es el público objetivo?

A quiénle hablatu marca.

El público objetivo o target es el grupo de hogares al que una marca le vende y le habla, definido por edad, nivel socioeconómico y, sobre todo, lo que compra.

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Definición

Público objetivo

El público objetivo, o target, es el grupo de personas u hogares al que una marca decide venderle y hablarle, descrito con rasgos que se pueden medir: quiénes son, dónde viven, cuánto pueden gastar y, sobre todo, qué compran. Con esa definición se decide qué producto lanzar, en qué formato y a qué precio, en qué canal ponerlo y a quién dirigir la comunicación. En consumo masivo tiene dos particularidades: casi nunca es un nicho, porque muchas categorías de supermercado las compra la mayoría de los hogares, y muchas veces quien compra no es quien consume.

¿Qué es el público objetivo y por qué se le dice target?

El público objetivo es el conjunto de personas que una marca elige como destino de su producto y de su comunicación, porque son las que tienen más probabilidades de comprarlo. Target significa blanco en inglés y viene de target audience. En Chile se usa tal cual: «el target de este lanzamiento son hogares con niños chicos».

En la práctica, un target es una regla que permite decir, de cualquier hogar, si está adentro o afuera. «Gente joven que se cuida» no pasa esa prueba. «Hogares que compraron yoghurt todos los meses del último año, con un integrante de 18 a 34 años» sí la pasa, porque se puede contar y seguir en el tiempo.

También se le dice público meta, grupo objetivo o mercado meta, el término de los manuales de marketing. Cuando se distinguen, el mercado meta es más amplio (a quién le vende la empresa) y el target, más específico (a quién le habla una marca o una campaña).

¿Con qué variables se describe un target?

Un público objetivo se describe con cinco tipos de variables: demográficas, socioeconómicas, geográficas, psicográficas y de conducta de compra, las mismas que usa la segmentación de mercado. En consumo masivo, la conducta de compra es la que más se acerca a la venta, porque dice si el hogar compra la categoría y cuánto.

De las variables de perfil, la más usada en Chile es el grupo socioeconómico (GSE), que ordena a los hogares desde el AB, el de mayor poder adquisitivo, hasta el E. Sirve, pero engaña si se lee sin el tamaño del hogar. Según el modelo GSE AIM 2023, construido con la encuesta Casen 2022, un hogar del grupo E tiene en promedio 3,4 personas y uno del AB, 2,3. Y en el AB los hogares de una sola persona subieron del 24% al 33% respecto del Censo 2017.

O sea, cuando alguien dice «nuestro target es AB» suele imaginar una familia con la despensa llena, pero uno de cada tres de esos hogares es una persona que vive sola. Según la misma fuente, esos hogares tienden menos a armar una despensa completa, así que compran otros formatos y con otra frecuencia.

El tamaño de cada grupo también cuenta. El C3 reúne el 29% de los hogares del país según el GSE AIM y la Casen 2022, como detalla el artículo sobre el grupo C3. Un target que lo deja fuera renuncia a casi un tercio de los hogares antes de empezar.

Lo que aporta cada tipo:

  • Demográficas: edad, sexo, etapa de vida y composición del hogar. En una marca de supermercado, el número de integrantes suele pesar más que el sexo de quien compra, porque define formatos y frecuencia.
  • Socioeconómicas: la clasificación GSE de la Asociación de Investigadores de Mercado y Opinión Pública de Chile (AIM). En Chile suele trabajarse aparte de la demografía, y conviene leerla junto al número de integrantes del hogar.
  • Geográficas: región, comuna, zona urbana o rural. Sirven para decidir distribución y medios locales.
  • De actitud o psicográficas: valores, estilo de vida e intereses, como cuidar la alimentación. Ayudan a la creatividad, pero cuesta medirlas y no se ven en una góndola.
  • De conducta de compra: si compra la categoría, cada cuánto, cuánto gasta, qué marcas alterna y en qué canal.

¿El target es quien compra o quien consume?

El target puede ser quien compra, quien consume o ambos, y en consumo masivo conviene definir un público objetivo para cada uno, porque muchas veces son personas distintas. El shopper es quien elige y paga en la tienda; el consumidor es quien usa el producto. En pañales consume la guagua y decide un adulto frente a la góndola. En la colación del colegio el niño pide desde la casa y el adulto elige en el pasillo.

Cada uno pide acciones distintas. Al consumidor se le habla en medios y en el empaque; al comprador, en el punto de venta, con precio, formato, ubicación y promoción. Una marca de cereal infantil que solo piensa en el niño puede tener un buen comercial y perder la venta en el pasillo, donde el adulto compara precio por gramo.

¿Cómo definir el público objetivo de una marca de consumo masivo?

El público objetivo de una marca de consumo masivo se define de afuera hacia adentro: primero quién compra la categoría, después quién de ellos compra la marca, y recién ahí a qué grupo priorizar. Los pasos:

  • Mide quién compra la categoría. La penetración de la categoría dice qué parte de los hogares la compró en el período. Ese es el techo del público posible.
  • Describe a esos compradores con edad, GSE, zona y tamaño del hogar, y compáralos con el total de hogares. Los grupos que pesan más entre los compradores que en la población (los sobrerrepresentados) son candidatos naturales.
  • Separa al comprador del consumidor. Si quien elige en la góndola no es quien consume, necesitas dos definiciones: una para el punto de venta y otra para la comunicación.
  • Ordena por valor. La segmentación heavy, medium y light muestra qué hogares ponen el gasto. Priorizar no es excluir: indica dónde va el mayor esfuerzo.
  • Escríbelo como una regla que se pueda contar, con período y canal: «hogares que compraron la categoría en supermercados durante los últimos doce meses, con niños menores de seis años». Con una regla así se sabe cuántos hogares del target compraron la marca este trimestre y cuántos se fueron a un competidor.

Público objetivo: ejemplos en consumo masivo

Los ejemplos de público objetivo que sirven parten por la categoría y después suman rasgos; los que no sirven describen a una persona sin decir si compra. «Mujeres ABC1 de 25 a 45 años», el clásico de los briefs, es del segundo tipo: no dice si compran la categoría ni cada cuánto, y deja afuera a los hogares que compran sin calzar con ese perfil.

Estos son del primer tipo, ilustrativos y sin datos de una marca real:

  • Pañales en tallas grandes: hogares que compraron pañales en los últimos seis meses, con niños de 2 años o más. El grupo se renueva solo, porque cada hogar sale de la categoría cuando el niño deja el pañal.
  • Detergente en formato de 5 litros: hogares de cuatro o más personas que hacen una compra grande de abastecimiento al mes. Acá el tamaño del hogar pesa más que el GSE.
  • Cerveza sin alcohol: hogares que ya compran cerveza para el asado o la junta del fin de semana. Comprar la categoría define más que la edad o el sexo, y la ocasión (tener que manejar de vuelta) se puede preguntar en una encuesta.
  • Yoghurt con proteína: hogares que compran yoghurt, con al menos un integrante que hace deporte. Suma a la categoría una actitud que se puede preguntar en una encuesta.

¿Por qué en consumo masivo el target suele ser toda la categoría?

En consumo masivo el público objetivo de una marca rara vez es un nicho, porque las marcas que compiten en una categoría le venden, en su mayoría, a la misma gente. El Instituto Ehrenberg-Bass, un centro australiano de investigación en marketing, lo llama la ley de los perfiles de usuarios de marca: los clientes de marcas rivales casi no se diferencian, y lo que separa a una base de clientes de otra es su tamaño, no su composición.

Llevado a una góndola: si dos marcas de detergente le venden a hogares parecidos y solo se diferencian en cuántos son, la que quiere crecer tiene que sumar compradores en toda la categoría, incluidos los que compran poco.

Eso no significa que todos los hogares valgan lo mismo. En el análisis de heavy buyers de Kobai, el tercio de hogares que más gasta en comida de mascotas hace el 82,5% del gasto de esa categoría, y en panadería, el 64,1%. Pero ese tercio también es el más disputado: en vino, el hogar heavy pasa por siete marcas en el año y le deja a su favorita 37 de cada 100 pesos. Un target armado solo con heavy buyers es, en buena parte, un cliente que la marca comparte con la competencia.

El tercio light pesa poco en el gasto, pero en casi todas las categorías medidas es el más concentrado en una sola marca. A ese hogar lo gana la marca que recuerda y que encuentra en la góndola. Por eso un buen target abarca toda la categoría y dice dónde se pone el mayor esfuerzo, sin sacar a nadie de la mira.

¿Cuáles son los errores más comunes al definir el público objetivo?

El error más común es definir el público objetivo solo por demografía, sin comprobar si esas personas compran la categoría. Estos son los otros que aparecen seguido en marcas de consumo masivo:

  • Hacerlo tan estrecho que deja fuera a la mayoría de los compradores. Un target de nicho puede servir para una campaña; como definición de la marca, suele achicarla.
  • Definirlo por lo que la gente dice y no por lo que compra. Quien declara que prefiere lo natural no siempre lo pone en el carro.
  • Leer la afinidad contra la población y no contra la categoría. Si la categoría ya la compran más los hogares con niños, cualquier marca de esa categoría sale «afín» a esos hogares. El índice que dice algo de la marca es el que la compara con los compradores de la categoría, y en un segmento chico conviene mirarlo en más de un período antes de mover el target.
  • No revisarlo nunca. Los hogares cambian, porque nace un hijo o alguien se va a vivir solo. Una definición de hace cinco años puede describir a otra gente.
Cómo se calcula

La fórmula

Índice de afinidad = (% del segmento entre los compradores de la marca ÷ % del segmento entre los compradores de la categoría) × 100. Sobre 100, el segmento está sobrerrepresentado en la marca; 100 es lo esperable por su tamaño. Se lee junto al tamaño del segmento: un índice alto en un grupo chico mueve menos venta que uno cercano a 100 en un grupo grande.

Ejemplo ilustrativo: una marca de galletas de avena vende $1.200 millones al año en supermercados y definió su público objetivo como «mujeres de 30 a 45 años que cuidan su alimentación». Al cruzar la venta con una encuesta a sus compradores, ese perfil explica $420 millones, el 35%. Los hogares con niños en edad escolar, que compran las galletas para la colación, ponen $540 millones, el 45%. Son el 30% de los compradores de galletas y el 42% de los de la marca: un índice de afinidad de 140 (42 ÷ 30 × 100). La marca ya les vendía más de lo esperable y nunca les había hablado. El ajuste fue sumarlos al target y lanzar un formato de porciones individuales pensado para el adulto que arma la colación.

Cómo lo mide Kobai

Medido con boletas reales

En Kobai cada boleta pertenece a un hogar del panel con edad, grupo socioeconómico y zona, así que un target se puede describir por lo que compra: los compradores de la categoría, los heavy, los que dejaron la marca o los que le compran a la competencia. Los indicadores del Shopper Panel se abren por generación, GSE y zona. Con Panel Target, la audiencia de una encuesta sale de la boleta: se le pregunta solo a quien su compra ubica en ese grupo. El límite es el canal supermercado: las compras sin boleta, como buena parte de la feria, no se ven.

Más sobre qué se mide con boletas de compra.

Ver Panel Target

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta

¿Cuál es un sinónimo de público objetivo?

Los sinónimos más usados son target, público meta, grupo objetivo, audiencia objetivo y mercado meta. Mercado meta a veces se usa para algo más amplio: todos los compradores a los que la empresa decide venderle, y no solo a quienes les habla una campaña.

¿Cuáles son los tipos de público objetivo?

Según la variable que lo define, puede ser demográfico, socioeconómico, geográfico, psicográfico o conductual, que se basa en lo que la persona compra y cada cuánto. En consumo masivo también se distingue entre el público de compra, que elige en la tienda, y el de consumo, que usa el producto. Una definición suele combinar varios tipos.

¿Qué diferencia hay entre público objetivo y buyer persona?

El target es un grupo real que se puede contar, como los hogares que compran la categoría y tienen niños chicos. El buyer persona es un personaje ficticio, con nombre y rutina, que representa a una parte de ese grupo para que el equipo lo imagine. El primero sale de la segmentación de mercado; el segundo se construye después, dentro de él.

¿Una marca puede tener más de un target?

Sí. Lo habitual es un público amplio para la marca, que suele ser el conjunto de compradores de la categoría, y públicos más específicos para cada producto o campaña. Una marca de leche puede hablarle a todos los hogares que compran leche y lanzar una versión sin lactosa para los hogares con alguien intolerante. Lo que no conviene es que el específico reemplace al amplio.

¿Cómo saber si una marca está llegando a su target?

Midiendo la penetración de la marca dentro de ese grupo, es decir, qué parte de los hogares del target la compró en el período, y comparándola con la del resto de los hogares. El índice de afinidad agrega si el segmento está sobrerrepresentado entre los compradores de la marca. Si la marca llega menos a su target que al promedio, la definición y la ejecución no calzan.

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